Capitulo 3

- No puedo creer todo lo que me estas contando Iuduan, lo siento pero me es imposible. ¿Que estamos en una guerra por nuestra supervivencia?, hace siglos, desde el principio de los tiempos que la humanidad esta en guerra con ella misma, somo nosotros los que nos destruimos, y sabes por nuestra naturaleza no creo que esto tenga un buen final.

- Nuestra naturaleza es buena amigo mio, pero nosotros somos los malos, se que es una incongruencia, pero en la naturaleza esta el ser buenos, para muchos somos la creación suprema y para otros somos un error supremo de Dios, y para gustos se pintan colores.

- Ja, ja, ja, ja, ja,, ¿que para que se pintan que?,ja, ja, ja, eso no es muy Zen, Iuduan, ja, ja, ja, ja. ¿En que libro de enseñanzas budistas viene eso ja, ja, ja, ja?.

 

Las risas de Badoer resonaban de una pared a otra, rompiendo la armonía que reinaba en todo el recinto. Sin saber muy bien de donde, Azul apareció para ver lo que ocurría con su amigo.

 

- Veo que los hijos de Bai Hu, te protegen y se preocupan por tu bienestar, me alegro.

- Es la segunda vez que a los tigres les llamas hijos de Bai Hu, Iuduan, los encontre en el delta del Brahmaputra, en el Golfo de Bengala, o me encontraron ellos a mi cada día tengo más dudas sobre ese tema.

- Seguramente sea un poco de cada cosa, Badoer. ¿Bai Hu?, Bai Hu es una criatura mítica de la mitología china, viene a ser una serpiente con cabeza de caballo, ante la cara de Badoer el monje no pudo más que sonreír, Bai Hu es el Tigre Blanco del Oeste, el padre de tus amigos. Bai Hu es quién preside el Occidente celeste, así como el Dragón Azul preside el Oriente, la Tortuga Negra el Norte y el Pájaro Rojo preside el Sur, según en algunas creencias.

- ¿Estos tigres son animales celestiales?, a cada segundo Badoer entendía menos.

El monje le invito a sentarse en un banco cerca de una pequeña cascada.

- Es hora de hablar, Badoer. Los agentes del mal han vuelto e intentan reclamar los que consideran suyo, nuestro mundo. Se les han unido varios aliados, que antaño pelearon a nuestro favor, y la balanza esta inclinada de momento a su favor. Los tigres son unos aliados, y la única concesión que nos ha podido brindar Bai Hu, para nuestra causa. Muchos están indecisos, para ver a quien apoyan y eso corre en contra nuestra. El Gandisé y el Kailash de momento son respetados, así como otras zonas santas a lo largo del mundo, el Vaticano, la Meca, Jerusalén..., pero eso no durara mucho, ya te has tropezado con Gong Gong, aunque parezca humano no lo es, es un Dios-demonio maligno del agua, que hace muchos siglos ya destruyo el Monte Buzhou, y que encabeza ese grupo.

- No me digas que los monstruos existen, Iuduan.

- Mira los monstruos o seres mitológicos siempre has existido, otra cosa es que se hayan adaptado y nadie supiera de ellos. Las leyendas son las mismas para todas las religiones, solo que adaptadas a cada cultura, te podría leer escritos de la religión hebrea que aquí poseemos como un fragmento del Libro de Job, para que vieses las similitudes entre unas y otras, a Seiryu tu lo conocerás como Leviathan, Byakko, en occidente se le conoce como Bahamuth, Suzahu, es Ziz para los hebreos. Pues bien Leviathan ataco estos días creando toda la destrucción que has visto, y terminado con la vida de millones de personas. - Iuduan, aun concediéndote que tuvieses razón en esta historia que me estas contando, como un solo monstruo podría crear un tsunami de proporciones mundiales, eso seria imposible, ¡a menos que...!

- Veo que lo vas entendiendo, Badoer. Tu abuelo quería que buscases al cabecilla de esta guerra y que acabases con el.

- ¡Ohhh! Mi abuelo quería, mi abuelo quería. ¿Y cual era el plan? Acercarme lo suficiente y pegarle un tiro entre ceja y ceja. Iuduan mira si haces el favor, recojo mis cosas y me voy; estoy harto de historias para niños, vine en busca de mi abuelo y ya no esta, me envió una carta alertandome de la desaparición de Fenghuang y que necesitaba verme. Antes de venir investigue por mi cuenta y descubrir que el feng es un ave mítica y que su desaparición significaba multitud de catástrofes para los seres humanos, y me preocupe por mi abuelo, por eso me vine, pero ya no esta, me voy a casa, estoy cansado y solo.

- Badoer, no estas solo. Mira esto es un regalo de tu abuelo para ti, siempre quiso que lo tuvieses, le dijo señalando al kukri que el joven llevaba al cinto, nunca has pensado por que te lo mando desde tan lejos.

- No me interesa el por que, lo único que me interesa es el como, como voy a salir de aquí.

- Te puedes ir cuando desees Badoer, no eres un prisionero, eres un invitado.

 

 

Luisa miraba a todos los que allí reunidos, hablaban entre ellos, el General era el único que se mantenía al margen, observaba la documentación que les habían entregado momentos antes, Luisa no sabía que decían estos papeles, pero sentía que nada bueno, por las caras que veía a lo largo y ancho de la mesa.

- Señora Presidenta, con su permiso, el General puesto de pie imponía aun vestido de civil, si me lo permite la doctora Romero y yo, estudiaremos esta documentación y la pondremos al corriente, eso si usted esta de acuerdo que la doctora tenga acceso a esta información.

- General, confió en usted y en todas las decisiones que tome, haga lo que estime oportuno.

- Luisa por favor acompañeme. Luisa se levanto y siguió al hombre que por lo visto ahora estaba al mando, aún a pesar de sus años de servicio la preocupación era evidente en el rostro del militar.

- General, ¿que pasa?, y no me diga nada, por que ahora mismo su cara es fiel reflejo del alma, Luisa con una sonrisa, intentaba relajar un poco el ambiente, ese viejo soldado le recordaba a su padre, por su forma de hablar fuerte pero noble, con mando y a la vez con educación.

- Luisa, ¿sabe salgo...?, claro que sabe, es usted bióloga, digame alguna vez había visto algo como esto. La fotografía que Luisa tenia en la mano mostraba un ave de unos 20 metros de envergadura de ala, y de vivos colores, azul, rojo y amarillo predominaban sobre un negro difuminado cerca de la cabeza. No podría decir cuanto mediría el ave pero debía ser enorme, si esa ave existía no entendía como había estado escondida sin que nadie la viese jamas.

- No general, jamas había visto un ave como esta, no creo que nadie la hay visto jamas. ¿Donde se saco la foto?.

- La foto es de un satélite de la NATO, tiene dos horas exactamente; y el lugar es cerca de las costas gallegas, dirección norte. Cuando se inicio un rastreo del objetivo, algo golpeo contra el satélite inutilizándolo por completo, el resto de satélites tampoco funciona, tenemos conexión telefónica con nuestros aliados, e Internet comienza a fallar. Ojala me equivoque, pero esto no tiene buena pinta, Luisa.

 

Sentándose el general en su silla de cuero, Luisa vio en él a su padre el día que su madre había fallecido, y recordó las mismas palabras que el General había dicho "esto no tiene buena pinta".

20 AÑOS ANTES   

 

La visión de su padre, le había dejado a la joven Luisa destrozada; ya hacerse a la idea de no volver a su protectora, de no volver hablar con su madre era un pinchazo en el corazón, su alma se había roto y uno de los pedazos más importantes, el trozo que daba equilibrio en casa se había ido para siempre. Su padre allí sentado, sin su alma gemela le dolía en lo más profundo de su ser, con 17 años comprendía que la fuerza de su padre se había difuminado en los últimos meses, con la enfermedad del autentico motor familiar. Un halo  de oscuridad estaba presente desde el fatal momento en su madre había fallecido..., "esto no tiene buena pinta", esas palabras recorrían su espalda, poniéndole nerviosa, no sabia como actuar con su padre, nunca habían sido muy cariñosos ella con él y él con ella, pero ver a su padre así era algo insoportable para una hija.

  Lentamente se acerco a la mesa, y a la silla donde tanta veces se había sentado a escondidas, mirando los papeles que su padre acumulaba en la mesa.

- Papa...

 

El hombre, dejo ver su cara, separando sus manos, las lágrimas caían por sus mejillas incapaz de contener por un minuto más toda la tristeza y soledad que le embargaba desde la muerte de la fuerza en la que se apoyaba, su mujer lo era todo para el, y sin ella se encontraba sin fuerzas y desnudo para seguir viviendo. Vio a su hija de rodillas delante de él, y lo único que consiguió hacer fue abrazarla, ninguno de los dos se acordaba de cuando fuera la ultima vez que se habían abrazado, ahora solo se tenían el uno al otro, no había el ángel salvador que siempre terciaba en sus múltiples broncas y desavenencias. Su padre siempre había la pata fuerte de la familia, pero ahora se daba cuenta que quien diera el equilibrio era su madre, en esos dos días su padre se le viniera el mundo encima, y los 72 años ahora parecían más de 90 años,  Luisa pensaba que eso es lo que tenia la muerte, que te hacía envejecer rápidamente.  

 

 En los días siguientes, su padre apenas comío nada, se pasaba todas las horas encerrado en su despacho, escribiendo y mandando multitud de correos a personas desconocidas para Luisa; los libros antaño colocados cuidadosamente en las estanterías, ahora se apilaban por cualquier zona del suelo, notas manuscritas que parecían tener muchos años, estaban desparramadas por doquier, idiomas que jamas en su vida había visionado se presentaban a Luisa cada vez que entraba en el despacho para llevar a su padre algo de alimento o bebida. La mansión de la familia, que antes siempre estaba lleno de personas que visitaban a su padre y a su madre, en reuniones que se alargaban muchas noches hasta el alba, ahora solo estaba habitada por un viejo fantasma, ensimismado en su libros y recuerdos y en una hija preocupada por el futuro de su padre. Todo el servicio se había marchado, después de pagarles todo el sueldo, se habían quedado solos padre e hija. Su padre en la puerta del despacho la llamo.

 

- Luisa, ven por favor; es importante.

- Dime papa, ocurre algo.

- Mira hoy al atardecer vendrá un amigo, hazle pasar aquí y dejanos solos, tenemos mucho de lo que hablar.

- ¡Papa! No puedes seguir asi sin comer y encerrado aquí por más tiempo, llevas con esta locura tres semanas, solo sales para ducharte o ir al baño, así no... El anciano cogió una mano de su hija, mirando directamente a los ojos de su hija, y acariciando su mejilla, le dio un beso. Luisa lo sintió casi como una despedida, y una especie de redención por parte de su padre por todos los besos que durante años no le diera.

 

- Papa...

- Eres la viva imagen de tu madre, serena, hermosa y siempre cuidando y pensando en los demás antes que en ti misma. Nunca te lo he dicho, pero estoy orgulloso de ti y siempre, siempre te querré. La joven se giro, y tropezando con todos los libros, comenzo a sollozar, no pudiendo reprimir la aparición de las lágrimas. La brillante tarde fue dejando poco a poco a una amenza de tormenta, normal tras unos días tan calurosos como los de ese verano. El timbre de la entrada, rompió los pensamientos de Luisa, llevaba horas pensando en su madre y en las palabras de su padre el día de la muerte de esta "esto no tiene buena pinta". Levantandose de la silla, dejo el té humeante en la mesa, y se acerco a la puerta, a través del cristal de la entrada, veía una figura ataviado con una especie de túnica naranja. Lo que vio tras la puerta jamas lo habría esperado; un monje budista, con su cabeza completamente afeitada y su ropaje naranja en su casa, le era imposible decir su edad, pero saltaba a la vista que no era precisamente un hombre joven, apoyado sobre un bastón de  más de un metro noventa, le saludo inclinándose levemente.

 

- Me imagino que tu sera Luisa, eres como me imaginaba, tan bella como tu madre. Siento muchisimo su muerte, era una gran amiga.

- Si,.. si soy Luisa.. perdone, ¿y us...ted es?.

- Llámame Iuduan, tu padre me esta esperando, Luisa.

- Si... por favor pase y sigame, mi padre esta en su despacho esperándole. ¿Podría ayudar a mi padre, señor Iuduan?. El anciano monje se detuvo justo a la entrada del despacho, y mirando a los ojos de la joven que tenia al  frente, se puso serio. Luisa dio dos paso hacía atrás, el invitado de su padre no era una persona como las otras que le visitaban antaño, este era especial.

- Luisa, no es tu padre quien necesita ayuda. Nos queda tiempo, pero no mucho, tus padres lo descubrieron y por eso tu madre... Siento todo esto, pero sabemos desde hace mucho que tarde o temprano seriamos descubiertos.

- ¿Mi madre...? En ese momento se abría la puerta del despacho.

- ¡Iuduan! Viejo amigo, por fin estas aquí.

- Siento lo ocurrido, amigo mio; ojala hubiese estado con vosotros.

- No hubieses podido hacer nada, Iuduan; y quizás tu tambien habrías muerto, pasa tenemos mucho de lo que hablar. Luisa por favor, nos dejas.

 - Papa, ¿que paso con mama?.

- Ahora no Luisa, no es el momento.

 

La joven se retiro a regañadientes, tumbandose en la sala y encendiendo la televisión, el sopor se adueño de ella y al poco rato se quedo dormida, con los primeros rayos del nuevo día despertó. Se levanto, estirando los músculos aun adormecidos, cuando se giro, vio la puerta del despacho abierta, se acerco para ver si su padre y su invitado necesitaban algo, cuando entro no reconocía la estancia; parecia que un ejercito de limpieza habría pasado por allí, todo en su lugar, o casi. Algunos de los libros más antiguos no estaban en su lugar. Su padre y Iuduan, tampoco estaban; sonrió pensado que el monje convenciera a su amigo de que descansase algo. Subió las escaleras convencida de ver a su padre durmiendo en su cama. La puerta entreabierta, dejaba a la vista la vieja cama de sus padres, pero en ella no había dormido nadie, desde hacía muchos días. Busco por toda la casa, sin encontrar a su padre o al monje. A las dos horas se presento la polícia, hasta pasadas cuarenta y ocho horas no podrían lanzar un aviso de desaparición de su padre. Sacaron fotos y Luisa contesto unas cuantas preguntas retoricas, y por donde vinieron se fueron, recordándole que si su padre no aparecía en dos días les volviese a llamar. Su padre fue un caso archivado más en el departamento de personas desaparecidas. Ni del monje, ni de su padre volvio a saber nada.

 Apoyando la espalda contra una pared observaba el kukri encima de la cama, el regalo de su abuelo, en su cabeza resonaban las palabras de Iuduan, no quería creerle pero al mismo tiempo le creía. Las piezas del rifle y la pistola colocadas sus pies estaban completamente limpias; le ayudaban a pensar y relajarse el mantener en perfecto estado sus armas, pero en este caso no había sido así. Las preguntas se repetían una y otra vez, las dudas permanecían, y las palabras sobre su abuelo no eran más que un cuchillo que se le clavaba lentamente. Los tigres estaban los dos tumbados en la cama, justo al lado del cuchillo. Repasaba una y otra vez las palabras de Iuduan, por que se lo mandaría su abuelo y que importancia tenia ahora en todo aquello. Aquella hoja ligeramente curva, con un ángulo de 24º, aquella hoja que nunca había sido afilada desde que la tenia en su poder y seguía cortando como una hoja de afeitar, ¿que tenía aquella hoja?, ¿cual era su significado?.

- Abuelo, ¿que pasa con este cuchillo?, justo en ese instante se abrió la puerta y un joven monje, entraba cargado con algunas provisiones; observo a los tigres en la cama y les hizo una pequeña reverencia, cuando de repente observo el kukri encima de la cama. Badoer lo observaba desde su lugar, que ahora quedaba oculto al monje por mor de la hoja abierta de la puerta, le miraba y pudo ver el sobresalto del muchacho al mirar para el cuchillo, todas las provisiones cayeron al suelo cuando el monje pego un salto hacía atras en cuanto sus ojos se posaron sobre el arma. Azul rugió si salir de la cama mostrando su desaprobación.  

- Perdón, hijo de Bai Hu, soy un torpe aprendiz. Rápidamente se agacho recogiendo todas las provisiones. Badoer, miro para el kukri situado encima de la cama, de un salto se puso en pie, llevando un nuevo susto al muchacho; se acerco a la cama y recogió el cuchillo, acercándose hasta el nervioso joven.

 

- Disculpa por haberte sobresaltado, veo que hablas mi idioma muy bien.

- Aquí todos lo hablamos, nieto de Niccoló Badoer, Iuduan y tu abuelo nos lo han enseñado, las palabras eran soltadas lentamente por la boca, y a Badoer le recordó que en aquellos muros todo parecia que ocurría a un ritmo menor que en el resto del mundo. Los ojos del muchacho iban de un lado hacía el otro, y cada vez que se cruzaba con el kukri apartaba rápidamente la vista.

- Tu sabes que es este kukri, ¿verdad?.

- Yo no se nada, estas equivocado. Si me permites tengo cosas que hacer.

Los tigres se levantaron, y acercándose a la puerta indicaron al joven monje que lo que supiera tendría que decirlo, que no le dejarían salir. Oro se situó fuera de la habitación y sentado sobre sus patas trasera, observaba el escaso movimiento del pasillo, Azul hizo a su vez lo mismo que su hermano, pero a la espalda de Badoer y mirando de frente al cada vez más nervioso joven.

- Si lo sabes, y los tigres presienten la mentira, además no creo que tu maestro quieras mentir, faltarías a tus votos o como lo llaméis por estas latitudes.

- No se nada, únicamente lo que escuche a los monjes mayores...

- ¿Y que has escuchado?, Badoer se sentó a los pies de la cama, e invito a hacer lo mismo al nervioso monje.

- Que esta arma fue fabricada por el Gran Maestro de los Kamis...

- ¿Kamis?, ¿que es o que son los Kamis?. El rostro del joven reflejaba que no eran de su gusto esas preguntas, pero sabia que ni Badoer ni los tigres le dejarían salir sin una explicación convincente.

- En Japón antes de la llegada del budismo a las islas, veneraban a los Kamis. Estos son unos, no se como lo llamáis en tu tierra..., ¿ángeles puede ser la palabra, nieto de Niccoló Badoer?.

- Llámame Badoer, no se si sera ángel, espíritus, fantasmas o ente, puedes utilizar la que desees.

- Como te decía en Japón se creía y se cree, que estos espíritus, tienen fuerzas y poderes especiales o mágicos, y que cuando los humanos están en circunstancias de un grave peligro les prestan su ayuda. A los Kamis les gusta vivir en muchos lugares, hay quien los considera semidioses de la antiguedad, y su huella esta por muchas partes de la tierra, ¿te suenan los elfos, gnomos, hadas, trasgos, númna, lores, enanos?.

- Algunos si, otros no; pero casi todos me suenan de la literatura fantástica, no de cosas reales.

- Muchas veces lo real y lo irreal pueden llegar a unirse, pues bien el Gran Maestro de los Kamis, o uno de sus Grandes Maestros, Völundr  fue el que forjo tu arma, esta fue un regalo para Alejandro Magno, y con ella fue capaz de derrotar a Yinglong cuando este traiciona a Huang Di.

- No es ese Völundr, un nombre muy oriental; que dicen las leyendas.

- Las leyendas dicen que  los kamis son protectores de la humanidad, y que solo aparecen en caso de mucho peligro, a muy pocos humanos se les permite verlos o poseer alguno de sus regalos. En muchos lugares se les conoce como los protectores de los árboles, y aunque en Japón creen que el Monte Fuji es su sitio preferido para reunirse, están por todo el mundo, en los bosques, en las casas, en monasterios, o en el agua. Völundr, fue agraciado por Lei Hong y Bi Fang con el arte de la forja.

- ¿Lei Hong y Bi Fang?, estan en este palacio un poco chiflados me parece a mi. Badoer comenzaba a recoger sus cosas, el joven se levanto y se acerco a él. - ¿Te suenan Thor y Njörôr?, estos son los dioses nórdicos del Trueno y del Fuego, Lei Hong y Bi Fang lo son aquí en China. Las coincidencias pocas veces son causales, Badoer. Que tengas un buen viaje tu y los hijos de Bai Hu, tened cuidado con los sirvientes del mal. Ojala tengas razón y todo estos sean cuentos para niños.  

  Suso regresaba del barco con un par de cantimploras y una pequeña mochila, colgado del cinto traía un cuchillo curvado, Eva miro para Suso no le gustaban las armas.

- ¿Suso es necesario que lleves ese cuchillo?, en la voz se le notaba cierto enfado por la presencia del arma.

- ¿Te refieres a esto?, sacando el cuchillo se lo enseño a Eva, su hoja curvada en 70º le daba una extraña forma, no parecia lo mejor para defenderse en caso del ataque de cualquiera.

- Eva, prefiero llevarlo solo por si acaso que en caso de no tenerlo nos hiciese falta, mira a tu alrededor, en casos como estos salen los más bajos instintos de las personas. Lo importante para cualquiera es sobrevivir a costa de lo que sea. No te preocupes, por el Corvo, además nos puede ser útil para cortar algo de jamón que llevo en la mochila.

- Esta bien Suso, me fió de ti. Sabrás lo que es mejor en estos casos.

- ¿Donde tenemos que buscar a tu padre?

- Tenemos una casa en un pueblo cercano A Ponte, le llaman por aquí, ¿lo conoces?

- Claro, mi familia tiene... los ojos de Suso miraron al suelo, con un halo de tristeza por los recuerdos de años atrás.

- ¿Ocurre algo Suso?

- No, nada. Te decía que mi familia tenia una casa en una parroquia cercana, en Carnés, pero eso fue hace mucho. Vamos son nueve kilómetros andando y eso nos llevara un rato. 

  

Iniciaron la pequeña ascensión por la que antes había sido la calle principal de Camariñas, ahora solo tierra, piedras y destrucción, las personas se escondían a su paso. El sonido de una especie de trueno les hizo mirar hacia el cuelo y vieron sobrevolar la zona a un Eurofighter Tryphoon de la Fuerza Aérea Española.

- Parece que los mandamases comienzan a moverse, esperemos que no sea demasiado tarde, Suso se agarro a una roca y se impulso sobre ella, para dar a continuación una mano a Eva y ayudarla a pasar aquel trozo de casa.

 

El capitán Alvarez, sobrevolaba la costa desde hacia 20 minutos y solo había visto destrucción y desolación a lo largo de la costa gallega. Pocos supervivientes, cuando salio de su base de Morón de la Frontera en Sevilla, no entendía muy bien por que habiendo bases más cercanas mandaban a la escuadrilla de Eurofighter a inspeccionar la zona, pero cuando llego a Santiago de Compostela y vio la ciudad destruida, la catedral reducida a cenizas, y casi no descubrir supervivientes en las ciudades gallegas lo entendió, las bajas se debían acercar a un 90% y eso siendo generosos. Los dos motores turbofan Eurojet rugieron cuando el capitán hizo girar el avión en dirección a La Coruña, en ese mismo momento el radar detecto un objeto acercándose por su cola, igualando la velocidad de Mach 1.3 que en ese momento llevaba el aparato, el experto piloto sabía que era imposible que otro avión de la escuadrilla C.16 estuviese con él, puesto que había sido al único que habían enviado a la costa gallega.

- Al habla el capitán Alvarez, de la Fuerza Aérea Española, estoy en misión de reconocimiento. Identifiquese objeto no identificado.

En la radio, no sonaba nada. El capitán se había quedado sin comunicaciones con tierra al poco de despegar, y no tenia contacto con su base, el radar le informaba que el objeto situado se le acercaba cada vez más, la velocidad de interceptación ahora era de Mach 1.6, no le gustaba a ningún piloto de combate ser el ratón en estos juegos, y menos en situaciones de emergencia. Alvarez acelero hasta Mach 1.8 y giro 180º para interceptar al objeto que se le acercaba por detrás; se elevo hasta los 17.000 metros, la fuerza gravitatoria le empujo contra el asiento, los 315 metros por segundo de trepada a más de 2.000 kilómetros por hora le empujaban contra atrás, las nubes pasaban como algodón entre el morro y las alas de la aeronave. Estaba a menos de dos minutos de encontrarse con el objeto no identificado, este por lo que el ordenador le comunicaba igualara su velocidad, en un giro casi en picado, el capitán inicio una caída para caer encima de lo que le estaba siguiendo, fue cuando una sombra paso justo a su lado obligando al avión a gira a la derecha para no chocar, se imagino que la sombra que vio seria la superficie alar del avión que le buscaba las cosquillas, redujo hasta velocidad de supercrucero para observar o intentar tener una visual del posible contrincante. La nube que tenía enfrente era blanca como la leche, se notaba espesa y con poca visibilidad en su interior, pero el radar indicaba que dentro estaba parado el objeto que le seguía, se acerco rápidamente a la nube, y se encontró con una fuerte llamarada de fuego y ácido nada más que el morro toco la nube, las alarmas del avión sonaron y comenzo a caer en barrena, uno de los motores había sido alcanzado por la repentina llamarada y había explosionado. El capitán intentaba controlar la caída, cuando noto un fuerte golpe justo debajo de donde se situaba el, la nave comenzo a dar vueltas sobre su eje, y vio pasar el trozo de una de sus alas a escaso centímetros de la cabina, era el momento de abandonar el avión y salvar la vida, tiro de la anilla de expulsión y salio despedido del compartimento, vio a su avión caer envuelto en humo en medio de las nubes, giro la cabeza para ver por quien había sido atacado, la inmensa silueta negra que se le acercaba desde el norte no le hacía presagiar que pudiera salir de aquella. Saco el arma que llevaba con él y vació el cargador de 15 balas en dirección a la sombra, esta cambio de dirección a la izquierda para iniciar una aceleración mayor.   

 

El capitán lo ultimo que vio fue una gota de sangre que caía sobre su casco antes de que este saliera despedido por el terrible golpe que unos gigantescos dientes produjeron al cerrarse sobre el cuerpo del piloto.


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